Hace seis años, Alfonso Carlos Canseco Pérez y su padre Laurencio Canseco Santiago quisieron vivir la experiencia de la Noche de Rábanos, pero el gran número de personas les impidió admirar las figuras.
Por ello, Alfonso le dijo a don Laurencio que mejor participarían y así no sólo podrían ver las demás obras sino más personas iban a ver la suya y “a aprovechar el momento”.
“Yo le pregunté, ¿qué vas a hacer? y él me dijo que haría un tema de los alebrijes y le quedó tan bien, tan luciente que se premió con un primer lugar”, recuerda con una sonrisa y lágrimas en los ojos don Laurencio.
Desde entonces, cada año Alfonso participa y don Laurencio lo acompaña a ayudarlo y a verlo coronarse como ocurrió este lunes, cuando su hijo fue premiado con el primer lugar en la categoría flor inmortal con la obra: Inmortal obra, lucha y legado del máster Toledo.
Dos días para que todos vean
La Noche de Rábanos 2019 empezó temprano y un día antes, minutos antes del mediodía del domingo 22 de diciembre los concursantes de las categorías de flor inmortal y totomoxtle ya habían montado sus obras de arte.
Tiliches, el Señor del Rayo, la iglesia de Santo Domingo de Guzmán de Ocotlán, Flor de Piña y las Chinas Oaxaqueñas, son algunas creaciones que pudieron disfrutar y fotografiar turistas y locales.
Desde 1897, fecha en la que se realizó el primer certamen, no se había dedicado una fecha especial y previa a la exposición de estas figuras florales que entraron a la Noche de Rábanos en 1889, por lo que varios visitantes aplaudieron esta decisión.
“Me parece mucho mejor que lo hicieron en dos días, pues muchas veces el tiempo no alcanza para tanta gente que quiere ver nuestra cultura”, aplaudió doña Gabriela, originaria de Ocotlán y quien desde hace 50 años viene a la Noche de Rábanos.
Para los turistas era inimaginable que las esculturas estuvieran hechas de materiales naturales como lo es el totomoxtle, la flor inmortal y los rábanos.
Algunos no querían esperar largas filas, pero al ver que a dos metros de distancia las esculturas no salían igual que lo que sus ojos veían, decidieron formarse y esperar por varios minutos para verificar que estaban hechos de tubérculos.
“Llevo una hora y media aquí parada pero quiero admirar las figuras más de cerca, las riquezas oaxaqueñas; ojalá abrieran más temprano para que tanto nosotros como el turismo podamos disfrutar todos de ese día”, sugiere la señora Leonor Cruz, quien a pesar de vivir en el Distrito de Etla, no había tenido tiempo de vivir la experiencia.
Mientras que turistas y locales admiraban, fotografiaban y aplaudían las figuras, los Sones y Jarabes Mixes se escuchaban desde el quiosco del zócalo, donde amenizó por varias horas la Banda Filarmónica de Ayutla, que previo al inicio del recorrido recibió nuevos instrumentos de manos del gobernador.
Las más fotografiadas
“¡Mira esa ave, mamá! Está bien bonita. Tómale una foto”, grita emocionado un niño de 8 años, mientras señala una obra de un metro hecha de zanahorias y rábanos.
Al mismo tiempo, un señor cuestiona las reglas del concurso, “¿Qué no que solo deben utilizar rábanos, por qué ese tiene zanahorias?”.
Al igual que Resurgiendo de las Cenizas “El Ave Fénix”, La destrucción de Cronos y Kraken no se escaparon de los lentes de cientos de cámaras y celulares que inmortalizaron una de las tradiciones únicas que tiene Oaxaca.
“Me da mucha emoción al ver la creatividad de los artesanos, pues el corazón del pueblo se ve plasmado en las figuras”, confiesa doña Gabriela.
Para los oaxaqueños que visitaron este día la exposición no sólo es importante que ellos sean partícipes y testigos, también es importante que el turismo conozca esta única tradición a nivel mundial.
“Ojalá abrieran más temprano para que el turismo que tenemos lo admire. Hoy vengo con mi familia y creo que ya lo haré tradición, pero también le voy a decir a mis familiares que vengan a admirar las riquezas oaxaqueñas”, promete doña Leonor.
