Un motivo de queja de los seres humanos es no recibir lo que cree se merece, sea porque es hijo, pareja o por considerar que el otro está obligado a darle. Es imprescindible aclarar que este hecho observable, a ojos del lego será juzgado desde su visión del mundo o valores morales, no obstante, en la clínica psicoanalítica el analista debe prescindir de ambas perspectivas.
Queja oculta
Por regla general ninguna persona toca a nuestro consultorio argumentando que no recibe lo que merece, los motivos por los que llegan a consulta son diversos, los más socorridos: fracasos en el amor, la pérdida de un ser querido, problemas en el ámbito profesional o académico; otros más llegan por cuestiones que tienen que ver con sus hijos.
En la vida cotidiana el individuo no externa dicha queja de manera explícita, cuando logra externarla es porque el estado afectivo lo ha impelido a ello o porque en definitivo así lo considera, forma parte de su filosofía de vida. Es de suponer, no existe persona que al nacer traiga consigo dicha herida.
Herida y disposición al mundo
Posiblemente algunos lectores dirán, si acaso no estoy en un equívoco, pues recibir una remuneración justa por aquello que se realiza tendría que ser una garantía universal, más allá de ser una herida psíquica, lo cual estoy de acuerdo, sin embargo, es a partir de dicha herida donde se gesta desde la tierna infancia una disposición hacia lo que les acontece a los seres humanos.
Por otro lado, esta disposición es fundamento para que en la vida adulta las personas queden atrapadas en situaciones que le deparan desventajas, incluso desavenencias, considero que podemos encontrar claros ejemplos de ello, tanto en la vida amorosa como en el ámbito profesional, pues el estado afectivo que se decanta de tal herida se intensifica cuando se conjuga con otros; de esto muchas veces el individuo no es consciente, pues para quien lo vive solo experimenta el sentimiento de injusticia. Acá me podrán reprochar no ser claro ¿Cómo es posible que una persona viva algo de lo cual no toma consciencia? Eso rompería las leyes de la percepción y la razón.
Como mencioné, es de la vida amorosa de los seres humanos y ámbito profesional donde extraemos claros ejemplos, en los que entran en juego otras disposiciones y funciones psíquicas. Continuará el próximo miércoles…
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