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Colgando de un hilo

Foto(s): Cortesía
Redacción

Donde también colaboró el ingeniero aeroespacial Fernando Mier Hicks, y que terminó por ser una presión aún más grande para él, fue en el diseño y construcción del sistema para simular la gravedad de Marte en la Tierra, utilizado en las pruebas del pequeño helicóptero Ingenuity.


"En Ingenuity el obstáculo que yo tuve que completar era cómo íbamos a probar este helicóptero en la gravedad terrestre, que es mucho más fuerte que la gravedad de Marte; Marte tiene un tercio de la gravedad de la Tierra. Entonces, tenemos que hacer una máquina, un sistema que simule esta gravedad menor, y hacer el helicóptero un poco más liviano en la Tierra.


"Lo que acabamos diseñando es un sistema de motor con, básicamente, un hilo; ese hilo jalaba al helicóptero de la parte superior, y esto creaba una fuerza que lo ayudaba a volar. Pero realmente no lo estaba ayudando, simplemente estaba simulando la realidad de la gravedad en Marte. Entonces el helicóptero, digamos que él pensaba que estaba en la gravedad marciana, y así fue como lo probamos", detalla Mier Hicks.


El mexicano llevaba alrededor de un año en el JPL trabajando en los simuladores electrónicos del brazo del rover cuando le asignaron este otro proyecto. El acelerado tiempo en que él y un compañero debían tenerlo listo representó un obstáculo más.


"Yo tuve que diseñar este sistema de gravedad en dos meses, o algo así. Y también tenía la presión de que el helicóptero literalmente estaba colgado de mi sistema, de un hilo. Los millones de dólares que costó el helicóptero, si mi sistema no funcionara bien o si el hilo se rompía, pues yo iba a ser el responsable de que esa misión fracasara”.


"Cuando hicieron esas pruebas, realmente sí eran muchos nervios; si algo fallaba, si se rompía o si lo jalaba de más y causaba daños, yo iba a ser el responsable porque yo había creado ese sistema. Fue muy bonito ya cuando funcionó, pero definitivamente (sentí) algo de nervios mientras estábamos haciendo esas pruebas", admite el ingeniero.


¿Es cierto que Ingenuity no estaba considerado en la proyección original de la misión, sino que fue agregado casi al último? Así es, totalmente. El helicóptero se añadió al diseño un poco tarde, relativamente hablando, comparándolo con otras misiones de la NASA. Y sí, efectivamente, fue un desarrollo tecnológico muy muy rápido, un proceso muy acelerado que eventualmente funcionó y satisfactoriamente lo pudimos montar al robot.


El dónde iba a ir, él cómo iba a estar protegido, todo eso se tuvo que solucionar una vez que el rover ya estaba diseñado. Entonces fue una tarea interesante. No es algo muy común que la NASA añada algo de último momento. Pero todos estamos muy contentos de que realmente el helicóptero salió, y esperemos ya el siguiente año cuando aterrice que vuele satisfactoriamente.


De lograr surcar el delgado y enrarecido aire de Marte, la ultra ligera aeronave -pesa tan solo 1.8 kilos en un cuerpo de 80 centímetros de altura por 1.2 metros de diámetro-- sentaría un precedente en la exploración interplanetaria, abriendo la posibilidad de abarcar mucho más terreno del que los actuales laboratorios ambulantes, como el rover Curiosity, han recorrido.


"Estamos en un momento único; va a ser ésta la primera nave que vuele en otro planeta. En unos cuantos años más va haber otra, un dron, básicamente, que se lanza a una luna de Saturno, a Titán. Pero eso será como en 10 años. Está (Ingenuity), definitivamente, si es que llega a funcionar satisfactoriamente -que esperemos que sí-, realmente tendría el récord de ser la primera nave voladora en otro planeta", adelantó el ingeniero.


Un punto de inflexión a partir de los modestos vuelos de unos cuantos metros y apenas 90 segundos de Ingenuity, tras varios días de carga de energía con sus paneles solares, apunta Mier Hicks.

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