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Centro Histórico se viste de colores

Foto(s): Cortesía
Redacción

Las calles del Centro Histórico se han llenado de calaveras que se detienen para fotografiarse en cada una de las tiendas, restaurantes u hoteles decorados para la celebración que más que recibir muertos, se esfuerzan por cautivar a los vivos.


Por 50 pesos, comerciantes, en mesas improvisadas ubicadas sobre la calle Independencia, convierten a un humano en calavera al maquillarlos y ellos se vuelven centro de atención de propios y extraños que no dudan en volverse sus clientes, no importa la edad, nacionalidad o color de piel.


Este año todos quieren ser el personaje nacional popularizado por José Guadalupe Posada y visitar los panteones más famosos de Valles Centrales, tanto que las agencias turísticas han creado el “tour panteones”.


“El 31 los llevamos al panteón de Xoxocotlán. Van cuatro camionetas de 19 personas cada una y quedan encantados con el viaje. El primero de noviembre visitamos el de Zaachila”, comenta Sergio Pérez, vendedor del tour.


En este tour, Sergio obsequia a los turistas una flor de cempasúchil, una pieza de pan de muerto, una veladora y una copa de mezcal, esto para acercarlos más a la tradición oaxaqueña.


A pesar de que muchas personas solicitan el tour, la demanda ha sido mucho menor que la del año pasado, “no sé si se deba a la economía, pero a veces preguntan el precio y no lo toman, antes sin pensarlo, lo contrataban”.


Una ciudad muy cambiada


Carine, turista originaria de Chicago, Illinois, recuerda un Oaxaca diferente al de ahora, “se ha vuelto un lugar lleno de actividades, los mercados se han expandido y claro, ahora está más limpio”, admite.


Ella ya había venido en Día de Muertos y le gustaron tanto la cultura, las artesanías y el trato de los oaxaqueños, que decidió volver en las mismas fechas, pero no imaginó que encontraría una ciudad tan cambiada a la de hace dos años.


Esta ocasión, las fachadas de los comercios del Centro Histórico se disfrazaron como parte de un concurso; sin embargo, el toque mágico que le dieron al ambiente es inigualable, tal como lo comenta Kurt, también de Illinois.


“No había visto calles tan coloridas. Hace dos años no estaban tan adornadas. Hemos visto muchas calaveras y adornos espectaculares; estoy muy sorprendido”, señala.


Toledo, presente


Los altares no pueden faltar en los comercios, casas y espacios públicos. Ya sean grandes como el de la Plaza de la Danza o pequeños como el del jardín Labastida; sin embargo, todos tienen algo en común, una fotografía de Francisco Toledo, quien falleció el pasado 5 de septiembre. 


“¡Mira mamá, otro!”, grita una niña en la primera calle de Alcalá al ver un altar dentro de un restaurante, “¡Mira, Toledo!” le dice a su mamá al estar enfrente del altar, quien le responde seria “él no lo hubiese querido así”.


El artista está presente entre los oaxaqueños, quienes no perdieron la oportunidad de rendirle un tributo al hacer una gran calavera en su honor volando su papalote.


Tanto locales como visitantes coinciden en que este año la ciudad se ve más colorida y llena de actividades imperdibles que no encontrarán en otra ciudad o país y prometen que el próximo año la vivirán igual.

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