HUAJUAPAN DE LEÓN, Oaxaca.- Con la finalidad de darle vida a una de las fiestas paganas más antiguas, la comunidad indígena de San Juan Copala, en el municipio de Santiago Juxtlahuaca, vivió su primer lunes del carnaval y ha convocado a propios y extraños a desarrollar su segunda faceta el 27 de febrero.
Como ya es costumbre, dos lunes previos al miércoles de Ceniza, los habitantes de San Juan Copala se reúnen en la explanada de la iglesia para vivir el primer lunes de carnaval, el cual se desarrolló el pasado 20 de febrero.
Ahí, los alumnos de las diferentes escuelas salen y reviven las fiestas prehispánicas de la etnia triqui, en donde comienzan las plegarias en honor a Tatá Chú, que es su santo patrón.
Bailes de 10 horas
Tomás Merino, habitante del lugar, dijo que “el lunes pasado fue el carnaval de los niños, este lunes que viene le toca a los adultos y es que cuando se desarrolla la fiesta del Carnaval se bailan durante diez horas las chilenas –música de la región--; entonces, el maestro con el violín toca y hombres y mujeres ejecutan sus mejores pasos frente a la agencia municipal”.
Destacó que el carnaval es la fiesta en donde toda la comunidad se une, pues aquí no hay nivel social, ideológico o cultural; es en donde el alma se divierte y olvidan por un momento los problemas, ya que al entrar la Cuaresma el perdón llega al corazón.
La danza de Los Chilolos
Merino detalló que Los Chilolos es la danza que se representa en el lunes y martes de Carnaval; para esta fecha las comparsas se concentran en la explanada central y con música de violín comienzan a representar las costumbres prehispánicas.
La danza de Los Chilolos se caracteriza porque en ella los jóvenes visten un sombrero de copa alta coronado con plumas de colores, dos mascadas que cruzan el pecho sobre la camisa, una máscara de madera de color rojo y una bandera pequeña que portan en la mano; acompañan al baile un violín y el tamborcillo, en donde los ancianos son los que autorizan que estas dazas se ejecuten.
La mayoría de los bailarines son jóvenes y adultos –hombres--, pues las mujeres bailan ataviadas de su huipil rojo, el cual da identidad a la etnia triqui, y es así como todos participan en la fiesta más importante de esta comunidad.
Un baile místico
Quienes no participan en la danza de Los Chilolos lo hacen disfrazándose de leones, tigres, jaguares, felinos, que era común encontrarse en el monte de las comunidades circunvecinas y en donde el hombre realizaba batallas campales para poder atraparlos, por lo que estas leyendas también son representadas.
Para el martes, el último día del carnaval, bajan a bailar las comunidades circunvecinas: Rastrojo Copala, Yutasani, La Sabana; ya en la cabecera participan en el tianguis comunitario, el cual es muy atractivo en esta época, pues llegan comerciantes de diferentes partes de la República Mexicana.
