En el Extra del Periódico Oficial del 27 de febrero de 2017 se publicó el Decreto de Creación del Archivo General del Estado de Oaxaca. Con este acto el Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado es absorbido por el primero. Este hecho es un peldaño más en la cadena de transformaciones que ha sufrido el archivo a lo largo de los años, a través de las diferentes administraciones y que lo llevará a posicionarse en el lugar que le corresponde como ente rector de la archivística en el Estado, siendo el segundo en importancia a nivel nacional por el valor y el volumen de acervos que resguarda.
Algunas de las transformaciones y una breve reseña del archivo fueron presentadas en nuestro artículo “La Casa Villaraza y el Archivo del Estado”, el 3 de mayo de 2015. Hoy hablaremos de la publicación de enero de 1998 en la revista Avances del Gobierno del Estado hecha por la Licenciada Eva León Vicente, a la sazón Jefa del Archivo General con un esbozo de nuestra historia así:
“El Archivo del Poder Ejecutivo del Estado de Oaxaca, es una institución cuyo objetivo es impulsar la preservación cabal, el manejo adecuado y aprovechamiento institucional y social del patrimonio archivístico estatal, producido y acumulado por las instituciones públicas del Poder Ejecutivo, así como de organizaciones sociales y privadas y los particulares, en el desarrollo de sus actividades.
Esto es con la finalidad de favorecer la investigación y conocimiento de los diversos aspectos de la historia y la realidad de nuestro estado y país. Las noticias que se tienen del Archivo General datan del siglo pasado y es muy vaga la información que ha llegado hasta nuestros días, como pocas fueron las disposiciones dictadas por administraciones pasadas para conseguir la debida organización y conservación del acervo.
Inicialmente al Archivo, se le destinó un departamento secundario en uno de los patios internos del Palacio de Gobierno donde, en una inadecuada estantería se colocaban los paquetes siguiendo a la ligera un orden cronológico, que se perdía al remover los mencionados paquetes cuando se realizaban las búsquedas de información.
En 1832, el Cuarto Congreso Constitucional del Estado, expidió un decreto ordenando la formación de inventario en los archivos, y en 1868 la Legislatura del Estado, por decreto del 21 de enero, autorizó el gasto necesario para la compilación de leyes y decretos, y para el arreglo de los archivos públicos, disposición que al año siguiente fue derogada, cesando a los archivistas que habían sido nombrados para tal efecto.
Sin tener registro e inventarios de la información existente, se confió la administración del Archivo General a Don Miguel Rojas, siendo durante la administración pre-constitucional de Don Juan Jiménez Méndez, cuando se trasladó el Archivo que se encontraba en el Palacio de Gobierno, a otro local aparte.
Durante este traslado, los encargados de esta tarea, volcaron sobre el pavimento los legajos y expedientes, que al caer se desglosaron formando una mezcla incomprensible de asuntos y fechas. Hubo la disposición de destruir todo aquello que aparentemente no tuviese utilidad práctica y en los establecimientos de abarrotes más cercanos al Palacio se podía apreciar que fragmentos de expedientes servían de envoltura a los artículos expedidos.
Fue hasta el Gobierno de Don Francisco López Cortés, que se dictó el Acuerdo del 1º de septiembre de 1929, por el cual se comisionaba al C. Arcadio Ortega Domínguez, Director de la Biblioteca Pública del Estado, a efecto de que dirigiera los trabajos de protección, organización y clasificación del Archivo General, asignándole la casa que se sabe sirvió durante el Siglo XVIII al delegado del Comisario General de la Bula de la Santa Cruzada y que actualmente alberga el Museo Tamayo.
En ese lugar estuvo el Archivo General por cerca de 42 años hasta que, en octubre de 1970, siendo Secretario General del Despacho el Lic. Femando Gómez Sandoval, se dispuso el traslado del archivo en la sección sur del Ex-convento de los Siete Príncipes, llevándose a cabo los arreglos necesarios para trasladar el acervo documental ello de marzo del siguiente año, coordinando estas actividades Fausto Mejía Muñozcano, responsable del Archivo.
Entonces la institución contaba con siete empleados, los cuales resultaban insuficientes para la organización de los documentos.
El Archivo General del Estado permaneció adscrito hasta el 22 de septiembre de 1978 a la Secretaría General del Despacho (hoy Secretaría General de Gobierno), de acuerdo a lo dispuesto en el decreto No 57 correspondiente a la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo del Estado publicada en el periódico oficial No. 52. Posteriormente paso a depender de la Oficialía Mayor (hoy Secretaría de Administración), por decreto N° 75 del día 23 de septiembre de 1978, como hasta la fecha se encuentra”.
Hasta aquí la transcripción textual. Sin archivos ordenados no hay cultura, ni historia, ni transparencia. Los invitamos a consultar este y otros Testimonios Documentales del Archivo General del Estado de Oaxaca.
