Hace 25 años, el artista plástico Francisco Toledo comenzó, al lado de autoridades de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), el rescate del acervo bibliográfico que hoy es parte de la biblioteca “Fray Francisco de Burgoa”, colección que recientemente fue reconocida como Memoria del mundo de México por la organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Es por ello que el pasado 4 de marzo, en la Ciudad de México, la doctora María Isabel Grañén Porrúa, directora de la Biblioteca “Fray Francisco de Burgoa” y el doctor Eduardo Bautista Martínez, rector de la UABJO, recibieron el reconocimiento de inclusión del patrimonio documental universitario al Registro Memoria del Mundo de la Unesco.
En entrevista, Toledo platicó que conoció parte de este acervo en 1953, en el entonces Instituto de Ciencias y Artes del Estado de Oaxaca, que años después se convirtió en la UABJO. La biblioteca se encontraba en Macedonio Alcalá esquina con Morelos, y entre los libros que destacan se encuentran 13 incunables y 9 impresos mexicanos del siglo 16.
Isabel Grañén y el maestro Francisco Toledo.
La hoy directora de la biblioteca “Fray Francisco de Burgoa”, la doctora María Isabel Grañén Porrúa llegó a Oaxaca invitada por Toledo para que curara una exposición con el acervo; dicha muestra se llevó a cabo en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca (MACO).
La biblioteca “Fray Francisco de Burgoa” es parte del proyecto de Santo Domingo; agregó que con esta creación se logró un rescate ejemplar; “además, tenemos que agradecer que el acervo está muy bien cuidado y resguardado, va a durar más que los libros nuevos, porque se cuenta con un taller de encuadernación y restauración, para el cual ProOax también aportó recursos, siempre hemos estado pendientes de la biblioteca”.
Trabajos de rescate
Una vez que el fondo se trasladó al ex convento de Santo Domingo, en septiembre de 1994, se incorporaron para apoyar el financiamiento de la estantería y demás mobiliario de la que en 1996 sería la biblioteca “Fray Francisco de Burgoa”, Alfredo Harp Helú, entonces presidente de Fomento Social Banamex.
Tras el reconocimiento Memoria del mundo de México otorgado a la biblioteca “Fray Francisco de Burgoa” por la Unesco, el maestro Francisco Toledo expresó que este acervo debería incrementarse cada día más.
En entrevista, la directora de la biblioteca, María Isabel Grañén Porrúa, detalló que cuando empezaron a organizar la biblioteca había alrededor de 27 mil títulos; ahora cuentan con 40 mil, porque constantemente están comprando en las subastas.
Isabel Grañén y el maestro Francisco Toledo.
Ejemplo de conservación
Isabel Grañén Porrúa, directora de la biblioteca, platicó en entrevista sobre el acervo de este espacio el cual está conformado principalmente de libros que pertenecieron a los conventos de los dominicos, franciscanos, agustinos, jesuitas, carmelitas, betlemitas y mercedarios.
Detalló que con el acervo que cuenta la biblioteca Burgoa se puede saber qué libros había en los conventos de Oaxaca; “por eso creo que es un milagro que estos libros hayan llegado hasta el siglo 21; resistieron los temblores, el pillaje, las guerras y la invasión francesa”.
Entre los libros conventuales destaca la colección de incunables, son 13 libros que se imprimieron en el siglo 15, cuando Gutenberg empezó a imprimir; el libro más antiguo es de 1472, existen unos muy bellos como el de Historia Natural de Plinio y otros que se editaron antes del descubrimiento de América”.
Para saber
* En la biblioteca “Fray Francisco de Burgoa” hay colecciones de libros que fueron parte de las bibliotecas de ilustres personajes como la de Benito Juárez García, que fue donada por la viuda de su hijo, Benito Juárez Maza.
* Otras colecciones son parte de la biblioteca de Matías Romero que es un fondo de derecho interesante y también la biblioteca del médico juchiteco Aurelio Valdivieso.
* El maestro Francisco Toledo donó un acervo de José F. Gómez, el cual le compró a uno de los familiares del “Che Gómez”; es un pequeño archivo que consta de cartas, telegramas y fotografías.
* Algunas familias oaxaqueñas que han donado sus archivos son: Cué Vega, Iturribarría y aquí también se encuentra el fondo Brioso y Candiani, así como el archivo histórico de lo que fue el Instituto de Ciencias y Artes.
