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Arriba turismo a la capital por Semana Santa, representa un respiro económico para comerciantes

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

En las primeras horas del inicio de la temporada vacacional de Semana Santa comenzó el arribo del turismo nacional y extranjero a la capital del estado. Aun cuando en cantidad es menor que años antes de la pandemia, el número de personas es significativo considerando el semáforo epidemiológico naranja por la presencia del virus SARS COV 2 (COVID-19).


Así, ayer viernes, desde temprana hora comerciantes ambulantes y de venta de artesanías se instalaron sobre el Andador Turístico, en el Centro Histórico, con la esperanza de tener un respiro económico.


“Vivimos de a poquito; las ventas no son buenas desde la pandemia, pero de algo tenemos que vivir. Y si no le hacemos la luchita, nadie nos va a venir a regalar nada”, expresó Ofelia, quien vende artesanías de Santo Tomás Jalietza.


Con sombreros y cámaras fotográficas, la mayoría con cubrebocas, poco a poco los turistas se van apropiando de las calles de la Verde Antequera, dejando atrás la recomendación de salud de quedarse en casa, pues tras un año de restricciones sanitarias hay quienes consideran que vivir con miedo y encerrados es lo mismo que no vivir.


“No nos podemos quedar encerrados todo el tiempo. Tomando todas las medidas de prevención, creo que podemos vacacionar”, expresó Raúl, quien junto con su familia hicieron una parada en la capital del estado antes de viajar a la Costa de Oaxaca.


Persisten problemas


A un año de la pandemia la ciudad  de Oaxaca de Juárez se mira diferente, aunque con los mismos vicios, problemáticas sociales y carencias que la han caracterizado: comercio informal, sectores en pobreza y marginación.


También puede verse a un cantante urbano con discapacidad visual en la misma esquina con la misma pista musical, mientras la gente pasa de frente sin advertir la escena.


De igual modo se aprecia a una familia que pide caridad en la puerta de los restaurantes lujosos, hoy mermados por la crisis económica causada por la pandemia, además del turista que regatea a la artesana quien vende productos de madera tallada, aquella que de la mano de su hijo salen a buscar el sustento diario.


De acuerdo con integrantes del sector comercial y turístico, como ha sucedido a lo largo de este año de pandemia, lo que sigue es incierto; sin embargo, tienen la esperanza de obtener ingresos suficientes que les den un respiro económico.


Finalmente, en contraste, también temen que esta temporada vacacional desate una tercera ola de contagios de coronavirus, tal como ocurrió con las festividades de Navidad y fin de año.

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