Desde su alto pedestal el General Antonio de León desdeña la imponente catedral que se erige frente a él y dirige su mirada al palacio de gobierno, donde alguna vez residió como primer gobernador del estado.
En la Alameda que lleva su nombre, escondido hoy entre medio centenar de puestos ambulantes que lo rodean todos los días, el héroe Independentista oaxaqueño mantiene una actitud erguida, serena, altiva, mientras la mano izquierda sostiene el gorro insurgente y la derecha reposa sobre la empuñadura de la espada. Arma sustituida por vil hierro, cuando la estatua perdió la de bronce, en uno de los tantos actos vandálicos que sufren los monumentos históricos de la capital del estado.
En torno a la columna de cantera verde y rosada, placas de mármol amarillentas por el paso del tiempo, sostenidas con remaches de bronce, tienen inscritas las razones para erigir en ese lugar su monumento: El benemérito del estado Gral. Antonio de León 1886 (al frente); murió defendiendo la integridad nacional Sep. 8 de 1847 (lado izquierdo); nació en Huajuapan de León junio 4 de 1794 (lado izquierdo) y consumó la Independencia en Etla junio 29 de 1824 (a sus espaldas).
Porque fue al General Antonio de León a quien correspondió el honor de consumar la Independencia en Oaxaca, tras vencer al vencer al ejército realista.
EL NACIMIENTO
En el acta bautismal de la parroquia del Sagrario de la iglesia de Huajuapan, del año 1794, se precisa que el 5 de junio de 1794 fue bautizado Antonio de León de Loyola. “En esta Iglesia Parroquial de Huajuapan en cinco días del mes de junio de mil setecientos noventa y quatro Yo Don Miguel Josef de Loyola. Cura de Guajololitlán de Licentia Parrochi Baptise solemnemente puse óleo y Crisma a Antonio de Luz Quirino de dos días de nacido, hijo legítimo de Don Manuel Mariano León y doña María de la Luz Loyola, Españoles, vecinos de esta cabecera…”
El padre se dedicaba a la venta de la grana cochinilla, que se utilizaba para teñir tejidos, una industria muy activa en Oaxaca durante la época colonial y que permitía vivir con holgura a quienes se dedicaban a ella.
Desde pequeño fue educado bajo la observancia de su tío, Don Miguel José de Loyola, sacerdote de Huajolotitlán, -quien lo bautizó-, procurándole una instrucción esmerada, al mejor nivel de la época.
El militar
De acuerdo a Guillermo Rangel Rojas, en su biografía del general insurgente, a los 16 años Antonio de León se incorporó al servicio del gobierno virreinal en medio de la convulsión generada por la Guerra de Independencia proclamada por el cura Miguel Hidalgo en Dolores, Hidalgo, por lo que causó alta en el regimiento de caballería realista en Huajuapan con el grado de alférez, el 10 de mayo de 1811.
Se dice que como militar realista participó en 10 acciones de guerra, entre otras: la defensa de Santo Domingo Yahuitlán y el sitio que José María Régules puso al insurgente Valerio Trujano en Huajuapan.
Diez años militó Antonio de León en las fuerzas virreinales, hasta que en 1821 Agustín de Iturbide proclama el Plan de Iguala y entonces Antonio de León decide sumarse al movimiento libertario con varios caudillos insurgente, entre ellos: Nicolás Bravo, Antonio López de Santa Ana, Guadalupe Victoria e Ignacio López Rayón.
El 19 de junio de ese año, con una pequeña tropa, proclama la Independencia en Tezoatlán, junto con Pedro Pantoja, Timoteo Reyes, Juan Castaneira, Juan Acevedo, Manuel Alexander; 16 soldados realistas y 10 ciudadanos de Tezoatlán; su armamento consta de 22 fusiles y cuatro cartuchos por individuo.
Después logra conquistar la plaza de Huajuapan, el 21 de junio; el fuerte de Yanhuitlán, y avanza sobre Etla, donde se resguarda el comandante realista de Oaxaca, Manuel Obeso.
Dice Carlos María de Bustamante, su contemporáneo, del ejército de Antonio de Léon: “Aquel grupo de hombres, sin uniformes y casi desnudos, formaban un asombroso contraste con los enemigos, quienes iban perfectamente uniformados y equipados…”.
LA CONSUMACIÓN DE LA INDEPENDENCIA EN OAXACA
El 29 de julio de 1821 el General Antonio de León aparece frente a Etla y divide en tres su infantería, pone a la vanguardia la caballería y frente a su división inicia el ataque. Se posesiona de una colina cercana y con un obús y un cañón mantiene a raya al enemigo.
El insurgente narra así la capitulación: “Hice aproximar la artillería a medio tiro del edificio, la que por falta de mulas de tiro y lo fangoso del terreno, se llevó en hombros, a pesar de la lluvia de balas que nos dirigían. Después de tres horas de fuego vivísimo y entendiendo Obeso que se le estrechaba demasiado y que llegaríamos al asalto superando las dificultades que nos oponía, pidió parlamento, que se le concedió modificando y arreglando algunas pretensiones exageradas”.
Quedó así consumada la Independencia en Oaxaca.
El 31 de julio de ese mismo año, el General Antonio de León entró a la capital de Oaxaca, día en que ocurre un fuerte temblor que desprende el escudo de armas de Castilla que tenía la Iglesia de La Compañía, y queda al mando militar de la provincia, organizando sus tropas, prestando apoyo a las provincias vecinas y consolidando la Independencia en Oaxaca.
