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Ángeles y palabras: Dominaciones: cuidan que se cumpla el plan divino

Foto(s): Cortesía
Redacción

“Si tú pides abrigo, recibirás abrigo. Si tú pides un techo, recibirás un techo.  Pero si simplemente te presentas a ti mismo ante el Señor, tu atribulado corazón, tus necesidades, entonces innumerables ángeles descenderán hasta a ti, y te darán cada cosa que necesites y mucho más”.


Las Dominaciones son seres angelicales cuyas áureas son hermosísimas, doradas, resplandecientes y de una fuerza tal, que su contacto con el ser humano provocaría un choque de vibración tan fuerte que los únicos seres capaces de recibir su asistencia directa, son los que han subido de vibraciones a frecuencia ultra humanas por medio de devoción profunda, fervor sublime, buenas obras y entrega total a Dios; ellos habitan la región de la armonía, la esfera que tiene contacto directo con la primera triada; ellos pertenecen a la segunda triada y cuarto coro, reciben la iluminación directa de los Tronos; la majestad y misericordia de Dios se manifiesta a través de ellos, su nombre significa un elevarse libre y desencadenado de tendencias terrenas.


Las dominaciones rigen las funciones y deberes de los ángeles. Son los Ejecutivos celestiales, los que preparan y ordenan para que se logren las metas de Dios, establecen las leyes de la física y cuidan que todo se cumpla  para que se lleve a cabo el plan Divino, coordinan la interacción del mundo espiritual con el mundo físico, prescriben las normas básicas para el crecimiento del ser humano y después las revelan gradualmente para que la humanidad las reciba y asimile.


Dice en el Manual de los Ángeles de Lucy Aspra: “El trabajo de las Dominaciones cubre todo el desarrollo del plan divino, aquí en su plano en donde la materia adquiere las características para ser habitable. El espíritu del hombre al salir del seno de Dios, en su fase involutiva, deberá bajar hasta los planos densos, experimentar en los mundos inferiores, adquirir el dominio sobre la personalidad, revestirse de luz nuevamente, reconocerse como hijo de Dios, y ascender por las gloriosas escaleras de Jacob hacia la casa de Dios; este trabajo requiere la asistencia de todas las jerarquías angélicas debajo de las Dominaciones, y es por eso que cada orden tienen funciones específicas, encaminadas todas a presentar las estructuras, las situaciones, y las oportunidades para que el ser humano reciba las experiencias en el plano físico, el astral y el mental”.


La función de las dominaciones es pues, hacer que aflore la forma donde habitará la chispa Divina, prepara los entornos cada vez más físicos por donde descenderá el hombre para graduarse como tal y luego ascender como superhombre cada vez que domine la materia.


Ellos se representan con una cruz en la mano y la espada en alto, en la Diestra la cruz es nuestro pasaporte hacia el mundo celestial, indica que con la fe en Cristo lograremos trascender la materia y aspirar a nuestra herencia Divina; la espada corta el mal, la ignorancia, la ceguera espiritual, el conocimiento de nuestra protección Divina.


Para alcanzar nuestra evolución Divina, debemos practicar los dones propios de la Divinidad, para alcanzar nuestra meta debemos ser amorosos, tolerantes, pero ante todo justos.

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