La Kábala o Cábala son los escritos que proporcionan la rectitud espiritual que no se encuentra en el nuevo testamento, lo que hace pensar que la biblia responde a las necesidades del mundo terrenal y es en las enseñanzas ocultas donde se descubre la filosofía espiritual. Toda la sublime grandeza se halla en el Kábala y es ahí donde el pueblo judío conoce su espíritu inmortal y la importancia del crecimiento espiritual, es donde se encuentra la esperanza en la vida eterna.
Los orígenes de la cábala se pierden en la bruma del tiempo. La tradición dice que es la sabiduría secreta que Dios confió a los ángeles, quienes la enseñaron a los humanos con el fin de ayudarles a recuperar el estado de gracia que perdieron al caer en la materia. Fue el ángel Raziel, quién instruyó a Adán en estos misterios y posteriormente, cada patriarca recibió las enseñanzas de un ángel distinto: Zaphkiel a Noé, Zaddkiel a Abraham, Rafael a Isaac, Gabriel a José y a Daniel, Metatrón a Moisés, Maltiel a Elías, Gamaela Sansón, Cherviel a David, y Miguel a Salomón.
Existe otra leyenda que señala que Adán la transmitió a Adán, Adán a Noé y éste a los egipcios, pero la Cábala deriva de doctrinas secretas más antiguas que la aparición del pueblo judío, de hecho es casi idéntica al Cábala de los Caldeos, contiene mucho de la magia persa y las enseñanzas que imparte son universales, lo que evidencia que aunque algunos de sus conceptos pudieron haber inspirado a los patriarcas, la mayor parte ha sido el patrimonio de civilizaciones anteriores a ellos.
Sin embargo, la combinación de la cosmogonía y las cosas divinas como se conocen en el Cábala que pertenece a los judíos, quienes la usan desde que salieron de su cautiverio de Babilonia, éstas doctrinas fueron recogidas en dos libros el Sepher Yetzirah y el Zoar y se apoyan en las letras hebreas, por lo que se deduce que la Cábala judía no es anterior a esta lengua.
Sin embargo, hay indicios que señalan que cuando Moisés subió al Sinaí a recibir la revelación Divina, los sacerdotes egipcios ya practicaban las doctrinas del Cábala, y que precisamente en la gran Pirámide obtuvo Salomón los conocimientos que le permitieron completar su templo y con-sagrarlo por medio de sonidos y signos del alfabeto egipcio.
Este tipo de datos, dificultan saber realmente en que lengua fue inspirada la Cábala y como fueron pronunciadas y escritas originalmente las letras, por lo que algunos sostienen que es muy difícil activar sus atributos, pero a pesar de estas construcciones, las enseñanzas del Cábala son tan profundamente hermosas como son las hindúes y el incursionar en ellas concientiza el alma, la eleva y la conduce hacia el sendero divino, ya sea que sean visualizadas y pronunciadas las palabras originales o no.
