A sus 17 años, Carlos y Mariana consolidaron su amor y esperan a su primer hijo; ambos cursaban el tercer grado de bachillerato, estudios que fueron truncados mientras resuelven su situación económica para enfrentar el difícil reto que les espera.
Aunque están felices por la llegada de Bruno, a días por nacer, los padres adolescentes viven en la angustia debido a que, hasta hoy, se percataron de lo difícil que será para ellos establecer un hogar propio y sostener lo que es su nueva familia.
Cada día es más difícil para una pareja contar con una vivienda al menos de interés social
Huyen varones jóvenes al matrimonio
La cifras màs recientes ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadìstica y Geografìa (Inegi), señalan que la mayor parte de la poblaciòn de 15 y más años se encuentra unida, es decir el 58.1 se encuentra en uniión conyugal, mientras que 31.4% es soltera y el 10.5% está separada, viuda o divorciada.
Sin embargo, tambièn señala que, conforme a la edad, la cifra se modifica dràsticamente, pues en lo que corresponde a los hombres jòvenes de entre 15 a 29 años, el 73.3% permanece en la soltería y rehuyen al deber conyugal, entre otras causas, por lo que hoy reflexionan Carlos y Mariana: "La situación no está para echarse responsabilidades de esa ìndole a cuestas”.
A diferencia de sus padres, que se casaron a finales de los años 80, muy jóvenes también, para la nueva pareja las condiciones en este nuevo siglo no les favorecen en muchas cosas.
Lo que cuesta casarse
Planificadora de eventos:
10 mil pesos solo asesoría
25 mil pesos grupo musical
25 mil pesos luna de miel en Huatulco
2 mil pesos recuerdos para la fiesta
9 mil pesos banquete por cada 100 personas
10 mil pesos fotografía y video
3 mil peinado y maquillaje de la novia
18 mil vestido de la novia (precio promedio)
10 mil salón de evento económico
8 mil traje del novio (precio promedio)
4 mil invitaciones (precio promedio)
Sin seguridad social
“Mi madre dice que, cuando yo nací, a ella el Instituto Mexicano del Seguro Social le dio toda la atención médica necesaria, porque mi papá, que tenía 18 años, sólo habìa terminado el segundo de preparatoria, logró ingresar a un empleo donde inmediatamente lo aseguraron, ahora nosotros no tenemos esa prestación”, dijo Mariana.
La mayoría de jóenes que deben sostener a una familia recurren a empleos informales donde está muy lejanala posibilidad de contar con prestaciones sociales.
La joven pareja, ademas de carecer de servicio médico, paga un seguimiento mensual de 500 pesos, lo que en breve se sumara al gasto por el alumbramiento que, en una clínica particular no es menor a los 15 mil pesos, ello si no serequiere de intervenciòn quirúrgica (cesárea), que podría elevar la factura hasta 40 mil pesos.
Una vivienda, quimera
Carlos comenta que sus padres vivieron una situación similar, sin embargo, ambos contaron con la ventaja de ingresar a un empleo de gobierno y conseguir una base, ello les permitió gestionar una vivienda.
“Yo tendré que echarle los kilos, porque ahora una casa cuesta arriba de los 400 mil pesos, eso si llego a tener algún día el beneficio del Infonavit; en caso contrario, pienso que será muy difícil, primero porque para tener un mejor empleo necesito terminar mis estudios y luego conseguir un empleo fijo, que me dé tantos privilegios que alcanzaron mis padres, en estos tiempos es casi imposible”, advirtió.
A pesar de ello, la entusiasta pareja espera con amor la llegada del pequeño Bruno quien luego de anunciar ser parte de sus vidas, ha generado una inversión de por lo menos 60 mil pesos, entre médicos, recurso que ahorran para hospitalización, la cunita, ropa, biberones, tina de baño, pañales y, un pequeño cuarto de 4 por 4 que rentan sus padres en 800 pesos mensuales.
“Sí, es bien duro, pasar de hija a madre, de estudiar a trabajar, a pesar de ello ya estamos listos no sólo para recibirlo, sino para enseñarle a esperar los tiempos, porque la neta, está canijo”, dice sonriente Mariana.
Que viva la soltería
Armando Sánchez tiene 29 años y dice que no hay poder humano que le obligue a casarse con Martha, su novia desde hace 6 años, porque ambos tienen claro que casarse y tener hijos sale muy caro.
“Ya me había acelerado hace 2 años, le pedí que se casara conmigo y mira lo que son las cosas, mejor ella se puso a hacer cuentas y me desanimó, quizá más adelante vivamos en unión libre, pero casarnos no, porque el divorcio cuesta igual o más que una fiesta”, comenta sonriente.
Martha argumenta que, además de que unirse con su pareja tiene un costo económico, también vulnera la libertad de ambos, pues se requiere de mucha intenciòn por compartir sus vidas y de gran empatía y compresión, para que con el tiempo su relación perdure.
“Cuando uno está emocionado con eso del amor, no piensa en los pros y contras, la gente confunde la ilusión con el amor y por eso muchos matrimonios truenan, pienso que hoy somos más los que queremos conocernos muy bien antes de rompernos los platos en la cabeza”, indica.
