SAN MIGUEL AMATLÁN, IXTLÁN, OAXACA.- Este municipio de la Sierra Norte, cuna de los Pueblos Mancomunados, resguarda tanto en su memoria, como en su museo comunitario y sala de códices la historia de su fundación. Sus habitantes conocen la importancia de los documentos pictográficos que ahí encontraron -los cuales datan del siglo XVII- y se caracterizan por la convivencia armónica con la naturaleza. Vasto en oferta ecoturística, cultural y gastronómica esta comunidad festejará próximamente los 401 años del reconocimiento de sus códices.
Tras un festejo que se alargó durante casi una semana, los amatecos preparan ya su siguiente celebración. Después de iniciar el ciclo de cosechas, con la fiesta a su patrono San Miguel Arcángel, los próximos 19 y 20 de noviembre dedicarán dos días a la celebración de los lienzos Yataú y Yatiní, mismos que refieren el reconocimiento de aspectos históricos, cartográficos, genealógicos, de colindancias y linderos que corresponden a terrenos comunales a favor de esa población, límites que fueron confirmados por decreto presidencial en 1961.
Este municipio será sede de un festejo monumental el próximo mes, pero a lo largo de todo el año posee una amplia oferta ecoturística que contempla recorridos a sus senderos interpretativos, caminatas, paseos a caballo y rutas para bicicleta de montaña por su el camino real al lado de un río.
FOTO: Carina Perez El ecoturismo es la actividad que rige la vida de esta comunidad, cuenta con servicio de cabañas.
En estos caminos en el que el visitante podrá conocer ex haciendas mineras, chapoteaderos naturales, cascadas, miradores y podrá además avistar una gran diversidad de aves, árboles frutales y plantas medicinales. Además en la comunidad se puede tomar desde un temazcal o limpia o aprender panadería tradicional.
Otro de sus atractivos es el museo comunitario, el cuál han ido alimentando gracias a la cooperación de sus habitantes, quienes han donado todo tipo de documentos, fotografías, instrumentos musicales, algunos rifles y cartuchos de la época de la revolución, marcos de madera, quinqués y herramientas utilizadas en la minería, actividad que definitivamente dejaron hace algunos años.
FOTO: Carina Perez Instrumentos musicales, documentos, fotografías y piezas con gran historia resguarda su museo comunitario.
Históricas tierras
De acuerdo a la tradición oral y al registro que poseen, la comunidad surgió aproximadamente en el siglo XV, originalmente se asentaba en el Valle de Oaxaca el reino zapoteco, cuando el gobernante era Cosijoeza, pero con la embestida de los aztecas que querían conquistarlos, un grupo de notables quisieron mantenerse libres de ese dominio y emigran al noreste, a la Sierra Norte.
Algunos se establecen en San Lucas Yatau, se dedican a la caza y agricultura, hay conflictos por tierras con el cacicazgo de Ixtepeji, pero establecieron límites y eso les permitió permanecer ahí. Con la llegada de los españoles también llegó la viruela y debido a un contagio entre la población, esta se vio diezmada y tuvieron que emigrar.
Tras la epidemia la comunidad se estableció en Lochi runoo, pero ahí no había agua, así que se mueven a Laazta, un valle fértil, con agua y propicio para la agricultura, solo que había un inconveniente, que en el cerro habitaba un águila que se llevaba a los polluelos y a animales pequeños.
Los habitantes tenían que convivir con ella, pero en una ocasión el águila se llevó a un niño, así que decidieron cazarla y un grupo de hombres suben a establecer un campamento de caza a un lugar conocido como Yagaatzi, hasta que finalmente deciden poblar y es ahí donde actualmente se encuentra la comunidad de San Miguel Amatlán, cuyo nombre en zapoteco es Yaggatzi, que significa encino amarillo.
El dato: El pasado 29 de septiembre San Miguel Amatlán celebró su fiesta patronal, en honor a San Miguel Arcángel.
FOTO: Carina Perez Lámparas y cascos utilizados en la minería se pueden apreciar en el Museo Comunitario.
CINCO DATOS
1. El Códice San Lucas Yataú (Árbol grande) está pintado al óleo sobre un soporte de tela de 105 por 86 centímetros, y muestra la existencia de la raza zapoteca que habitaba esa zona antes de la conquista española, así como el encuentro con los invasores en el año de 1615.
2. El Códice Yatiní (Árbol quemado por el rayo) está pintado sobre una tela de 160 por 117 centímetros.
3. Los códices San Lucas Yataú y Yatiní son los únicos que resguarda la BNAH en calidad de depósito.
4. Puede decirse que los documentos están vivos porque aún se realizan ritos y ceremonias en torno a ellos, y además les transmiten a los jóvenes la tradición oral, es decir, qué es lo que representa el documento.
5. Además se utilizan hasta el día de hoy como sostén jurídico para la defensa de sus tierras.
