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Familia desamparada por voraz incendio

Foto(s): Cortesía
Tomás Martínez

Lo que fueron tres cuartos donde dormía una familia en la calle Pochutla número 103 de la colonia Siete Regiones en la zona norte de la ciudad, ahora es solo escombros que el chofer, Edgar Juárez Ramírez, no ha podido remover por la falta de apoyo.
A 48 horas del incendio, poco han sido los apoyos que han llegado a la humilde familia que perdió todo y se quedaron sólo con las prendas que vestían al ocurrir la conflagración que a punto estuvo de llegar a viviendas cercanas.


“Yo estaba cenando en el otro cuarto que era utilizado como sala y comedor, pero de pronto vi el humo, salí y los tres cuartos estaban en llamas”, relata. Edgar.


Eran a las 21 horas del miércoles. El hombre, desesperado empezó a buscar la forma de apagar el fuego y en cuestión de minutos, sus vecinos empezaron a llegar para apoyarlo. Las llamas alcanzaban los cinco metros de altura y se podía ver a varios metros a la redonda.


El chofer, en vano intentaba apagar las llamas que poco a poco empezaron a terminar con lo que estaba en el interior. Para colmo, el tinaco de mil litros de agua quedó roto al ser alcanzado por el fuego y por lo cual se derramó el agua.


Integrantes del cuerpo de bomberos de bomberos llegaron a la vivienda para apagar el fuego ante el temor de alcanzar otros domicilios. El cuarto utilizado como sala-comedor estaba a punto de ser alcanzado por el fuego, pero se salvó.
Cuando los bomberos sofocaron el incendio, en la vivienda ya no había nada.


 


Los datos:


48 horas, sin ayuda de autoridades


Vecinos se han solidarizado con una cama y colchón, ropa y víveres


3 cuartos se quemaron


una lavadora, dos máquinas de coser, roperos, cama, ropa y otros objetos devorados por las llamas


5 personas damnificadas


3 escolares no acuden a clases por falta de uniformes, ropa y libros


 


“Mi esposa y tres hijos no se encontraban, habían salido al centro, cuando llegaron se dieron cuenta que ya no teníamos nada”, expresa con la mirada triste.


Entre las cenizas aún se aprecian restos de ropa, libros, de una lavadora, dos máquinas de coser, una bicicleta y otros objetos.


Edgar es chofer y ha trabajado como mototaxista, conduciendo camiones, pero lo último fue un taxi que tenía un permiso provisional y cuyo propietario decidió guardarlo ante el temor de ser decomisado por no contar con los documentos en regla.
“Me ha llovido, no tengo trabajo, apenas voy a buscar y ahora ésto, por eso pido ayuda de la ciudadanía y de las autoridades”, expresó.


Los vecinos se han conmovido y llegan con víveres, algunas prendas de vestir y una cama y colchón en buen estado.


“La autoridad municipal de la agencia de Dolores vino y prometió apoyos, pero se van a llevar días por los trámites, el dirigente de la colonia también ya se acercó, pero igual están en trámites”, dijo.
Mencionó que no tiene polines ni láminas para empezar a levantar su morada.


Entre cenizas aún están los restos de muebles y pertenencias de sus hijos, quienes estudian primaria, secundaria y nivel medio superior. Para fortuna, a una ya le regalaron un uniforme y algunos útiles escolares, a los otros, aún están buscando apoyos.
“Estamos vivos y vamos a luchar, ahorita utilizamos el cuarto de sala-comedor como dormitorio para todos, pero esperamos que pronto podamos reconstruir nuestros cuartos”, expresó.

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